Lo que está en juego del NAFTA es nuestra visión de país: Kalach. Lo que está en juego del NAFTA es nuestra visión de país: Kalach.
El jueves 9 de noviembre, Thomson Reuters organizó un diálogo con Moisés Kalach, coordinador y representante de la iniciativa privada en las renegociaciones del... Lo que está en juego del NAFTA es nuestra visión de país: Kalach.

El jueves 9 de noviembre, Thomson Reuters organizó un diálogo con Moisés Kalach, coordinador y representante de la iniciativa privada en las renegociaciones del NAFTA.

“En un contexto de incertidumbre, es natural que todos tengamos preguntas sobre el futuro y sobre el riesgo que estos cambios pueden producir para nuestros negocios. Todos estamos buscando respuestas confiables para poder tomar las mejores decisiones y convertir los desafíos en oportunidades”, explica Adrian Owen, líder de la operación de Thomson Reuters, sobre el objetivo del encuentro.

En esta oportunidad, profesionales del mercado financiero y de las corporaciones más importantes de México pudieron sanar sus principales dudas sobre las renegociaciones del tratado hasta el momento y conocer las perspectivas de la quinta ronda de negociación, que empieza el próximo 15 de noviembre de 2017. Entre las principales declaraciones de Kalach en respuesta las preocupaciones de la comunidad empresaria que asistía al evento, se destacan:

“La estrategia de la negociación es buscar el balance, negociando lo que se puede negociar. Lo cierto es que México no va a salir de la mesa. Pero es importante reforzar: lo que está en juego es mucho más que el NAFTA, es una visión de país. México va a tener que definir si quiere seguir en el libre comercio como un país abierto o si quiere dar la vuelta y regresar a promesas proteccionistas falsas que ya hemos visto en otros países que simplemente no funcionan”.

“En la mesa de negociación no existe el tema salario. Lo que se negocia en el NAFTA es un capítulo laboral, que incluyen los estándares laborales y el cumplimiento de la libertad laboral, los derechos de tener sindicatos, los derechos de huelga, de no tener menores trabajando. Son derechos con los que todos estamos de acuerdo. Vale recordar que en el NAFTA original no había un capítulo laboral. Es decir, no se podían aplicar sanciones comerciales por fallas en el tema laboral. Pero no vamos a negociar salarios, vamos a negociar estándares porque un tema salarial no se va a cumplir; sí queremos que el poder adquisitivo de todo el país y de los trabajadores suba, pero que suba por productividad no porque Estados Unidos lo impuso”.

“Estamos optimistas. Creemos que el NAFTA va a quedar, aunque con algunos costos para todos. Tenemos que ser responsables y somos un país de instituciones. México está siendo maduro en esta negociación. El hecho de que nuestro socio comercial quiera romper con sus compromisos internacionales no hace que México lo tenga que hacer. Estamos actuando con responsabilidad y madurez, negociando en la mesa”.

“Es un buen momento de reflexión para que nos cuestionemos cuál es el modelo de país que queremos. ¿Queremos seguir siendo un país abierto, no importa qué pase con el NAFTA? Lo cierto es que tenemos que ser más competitivos y volvernos más eficientes en las plataformas logísticas. Les garantizo que vamos a seguir vendiendo a los americanos. Porque si somos más eficientes, les va a convenir. Y no todo está supeditado a lo que pase con el tratado”.

“El tema automotriz seguramente es de los más importantes porque es gigantesco: lo que compramos de autopartes es de cerca de 98 mil millones de dólares. Esta insistencia se da por dos razones principales. En primer lugar está la casualidad de que el déficit automotriz casi la misma cantidad que el déficit total: cercano al 60 mil millones de dólares. Partamos de la base que no necesariamente hay un análisis profundo, es un tema de la canasta uno, relacionado con la filosofía de America First. En segundo lugar, si ves las gráficas de producción automotriz, en 1994, cuando se firmó el tratado, Estados Unidos produce alrededor de 12.5 millones de coches, y en el 2016 produce cerca de los mismos 12.5 millones de coches. Con la diferencia de que el mercado ha crecido cercano al 18 millones. Ese crecimiento lo ha tenido México y si ves las gráficas es muy curioso, porque lo que pierde Japón lo gana China y lo que pierde EEUU lo gana México”.

“El equipo negociador americano está confundido porque son negociadores profesionales y conocen muy bien al equipo mexicano desde hace años. Por un lado, ponen propuestas en la mesa que no les gusta. Por otro, quieren llegar a un buen acuerdo con ciertas ventajas para ellos porque es su trabajo. En este sentido, el proceso es frustrante. Eso por el lado de los negociadores. Ya lo que podemos observar sobre el sector privado americano es que está en llamas. Como resultado, se lanzó una coalición automotriz y el tema de perecederos es una locura, por ejemplo”.

“Canadá está siendo muy cauteloso. El ministro Trudeau trae temas laborales, equidad de género y quiere incluir un capítulo de pueblos indígenas. El país entró más defensivo, tratando de proteger sus intereses, creyendo que el mayor problema es de México. Hemos trabajado mucho con Canadá, pero como todo país soberano, tiene sus intereses y los va a proteger por arriba de los nuestros. No nos va a ayudar en el tema migratorio y no nos va a defender porque tenemos un tema de corrupción en México. Tampoco creemos que vamos a ser mayoría en la mesa; estamos lidiando con una superpotencia y las superpotencias actúan como tal. Lo que podemos afirmar es que: aunque Canadá está peleando por el NAFTA como nosotros, si Estados Unidos se sale del tratado, el NAFTA modernizado prevalece entre Canadá y México. Los acuerdos a los que lleguemos pasan por el senado, pasan por un proceso legislativo y tenemos un NAFTA sin Estados Unidos con las mismas reglas, los mismos compromisos, con los mismos aranceles”.

“Para nosotros, lo que importa es la calidad de la negociación. No vamos a sacrificar todo y vender nuestro país con malas decisiones por 30 años solamente porque tenemos un calendario apretado. Se programó el primer trimestre de 2018 tratando de poner un deadline artificial a marzo, pero solo se va a lograr si la sustancia es la correcta. Lo más importante es la voluntad de querer realmente llegar a un acuerdo por parte de la Casa Blanca, que no representa todo el gobierno americano, ni el sector privado americano. Si siguen poniendo propuestas explosivas va a ser muy complejo”.

“El tema migratorio como tal, toda la parte de inmigración ilegal y el tema de los dreamers no lo vemos nosotros desde el sector privado porque es una cuestión de la cancillería, del estado. Somos sensibles al tema pero lo que vemos en el NAFTA es el tema de entrada temporal de profesionistas. Sobre eso, tenemos una posición y Canadá también porque queremos legalizar el intercambio de entradas temporales de visas para profesionistas entre los tres países. Es algo que va a aumentar no solo la integración de los tres países, sino también la competitividad de la región”.