La reforma energética abre también oportunidades en la aviación. La reforma energética abre también oportunidades en la aviación.
La apertura del sector energético es, sin duda, una de las reformas estructurales de mayor importancia emprendidas por el gobierno del presidente Enrique Peña... La reforma energética abre también oportunidades en la aviación.

La apertura del sector energético es, sin duda, una de las reformas estructurales de mayor importancia emprendidas por el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, pues prepara el entorno para un mejor y más sólido desarrollo económico, al tiempo que abre nuevos horizontes al desarrollo de industrias como el transporte.

Como es de esperarse, la reforma energética propicia escenarios inéditos, que se constituyen en retos a la creatividad y a la capacidad de adaptación de inversionistas, empresarios y consumidores.

El primero de esos escenarios fue la flexibilización del precio de los combustibles, que planteó para nuestro país una nueva etapa, marcada por la necesidad de adaptarse a vivir con un insumo de precio variable.

En una colaboración anterior, expresé que este cambio de circunstancias contribuye a favorecer la creatividad, capacidad estratégica y visión de largo plazo de los actores del desarrollo, entre los que se cuentan los transportistas, al modificar prácticas y condiciones tradicionales. Poco después, tuvimos ocasión de comentar las oportunidades que se abren para el transporte ferroviario, con motivo del Foro sobre las Perspectivas del Sector Ferroviario ante la Apertura Energética, organizado por la SCT, por conducto de la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario.

Pero la reforma estructural en materia de energéticos abre también un amplio espectro de oportunidades a la industria de la aviación, el cual vale la pena analizar.

La producción, comercialización y el transporte de la turbosina, que antes estaban reservadas a Pemex, se abrieron a la participación privada y a la competencia, en beneficio de los consumidores. De igual manera, el almacenaje y el expendio dentro de los aeropuertos, que sólo podía llevar a cabo Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA), hoy se ha abierto a la participación de otras empresas.

De esta forma, la reforma energética genera espacios de oportunidad en tres aspectos clave para el desarrollo futuro de la aviación:

En primer lugar, causa la necesidad de desarrollar una política pública para aprovechar mejor la infraestructura de almacenaje y expendio propiedad del Estado, utilizar nuevos esquemas de financiamiento para el mantenimiento y desarrollo de nueva infraestructura así como garantizar un servicio eficiente, que permita a la aviación tener pleno acceso a las distintas opciones de suministro. En segundo lugar, lleva a profundizar las estrategias para una mayor eficiencia energética, como la incorporación de aeronaves Airbus 320 Neo o Dreamliner 787-9, que reducen hasta 30% el consumo de combustible, la renovación de la flota aérea, que hoy tiene una antigüedad de seis años en las principales aerolíneas, así como la aplicación de mejores procedimientos de operación y rutas de navegación más eficientes.

Finalmente, la reforma crea un marco propicio para el impulso de los combustibles alternos en la aviación.

Recientemente se celebró en México la Segunda Conferencia de la Organización de la Aviación Civil Internacional sobre Aviación y Combustibles Alternativos, en la cual los países participantes acordaron iniciar la estandarización internacional, para que la regulación de combustibles de aviación permita mitigar el efecto de los gases de efecto invernadero que se arrojan a la atmósfera.

De esa manera, se garantizará que los combustibles convencionales se sustituyan progresivamente por combustibles alternativos sustentables, hasta alcanzar, en el año 2050, un porcentaje significativo con respecto al total de combustibles que se consuma entonces.

Nuestra nación se ubica entre los primeros países latinoamericanos en impulsar el desarrollo de combustibles alternativos de aviación. Por ello, están ya en marcha acciones para el desarrollo de esquemas de producción de biomasa para turbosina y se han efectuado 36 vuelos con biocombustible, tanto de demostración como comerciales. Como podemos ver, la reforma energética crea condiciones para propiciar un crecimiento sostenido y sustentable de nuestra aviación, con grandes beneficios para la comunicación, la logística y el turismo, factores clave para el desarrollo de nuestro país.

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